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Probióticos: ventajas y desventajas en niños según academia EEUU PDF Imprimir E-mail

La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) afirma que los probióticos pueden ayudar a los niños sanos cuando tienen un virus estomacal o están tomando antibióticos.

El informe de la AAP, publicado en la edición en internet de la revista Pediatrics, señala además que no existen evidencias científicas que respalden la efectividad de los probióticos con otras enfermedades infantiles. Es más, hasta podrían ser peligrosos para algunos niños.

"El mensaje de nuestra revisión es que, en general, los niños no necesitan probióticos", dijo el doctor Frank R. Greer. Por otro lado, indicó que "no hay evidencias de que dañen" a los bebés y los niños sanos.

Aun así, agregó que no se les deberían dar probióticos a los niños inmunocomprometidos, con enfermedades crónicas o con dispositivos médicos implantados porque se han informado casos de sepsis por el uso de probióticos.

Antes de redactar el informe, el equipo de Greer, de la University of Wisconsin, en Madison, revisó la literatura publicada, realizó consultas con otras entidades de la AAP y recibió comentarios de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, los Institutos Nacionales de Salud, el Departamento de Agricultura y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos.

La revisión halló evidencias que sugieren que los probióticos (en especial el Lactobacillus rhamnosus GG a dosis superiores a 10.000 unidades formadoras de colonias) reducirían un día la duración de la diarrea de origen viral. Los probióticos no son muy útiles para la prevención, aunque los autores opinan que la nueva vacuna pentavalente para el rotavirus será una estrategia profiláctica más efectiva.

En cambio, los probióticos se pueden usar para prevenir la diarrea por el uso de antibióticos, pero no para tratarla.

Por ahora, la AAP no los recomienda usar en bebés y niños para prevenir la enterocolitis necrotizante en prematuros con menos de 1.000 gramos de peso al nacer, enfermedad de Crohn, síndrome de colon irritable, constipación, infecciones extraintestinales, infección por H. pylori, colitis ulcerosa crónica, cólicos infantiles o alergias.

Los autores sostienen que, además de las dudas sobre las aplicaciones clínicas de los probióticos, no hay certeza de cuál debería ser la duración óptima de su uso ni de las dosis o las especies indicadas.

La AAP analizó también los beneficios potenciales de los prebióticos, ingredientes de los alimentos que no se digieren, como los oligosacáridos, la fibra y los nucleótidos, que estimulan selectivamente el crecimiento o la actividad de las bacterias probióticas indígenas.

"La leche humana es el mejor prebiótico en el mundo", dijo Greer. Esto es otro motivo para promover la lactancia materna exclusiva en los primeros seis meses de vida.

Además de eso, no existe respaldo suficiente para agregar los prebióticos a la alimentación infantil.

Aun así, los autores señalan que los prebióticos y los probióticos agregados a las fórmulas disponibles para los bebés están clasificados como "generalmente seguros".

"Lo que me atrae de la idea" de naturaleza benigna de los probióticos "es que los intestinos no se pueden colonizar permanentemente con bacterias probióticas. A los 3 años de edad se completa el desarrollo de la flora intestinal. De modo que cuando se suspenden los suplementos con probióticos, las bacterias desaparecen en días", dijo Greer.

 

 

FUENTE: Pediatrics

 

 

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